jueves, 14 de agosto de 2014

martes, 5 de agosto de 2014

Cañuelas.

Línea General Roca, Estación Cañuelas. 

 GM G22 A704 haciendo maniobras.
  Formación lista para partir, ten local Ezeiza-Cañuelas.
 Saliendo de estación Cañuelas a Ezeiza.
 Coche motor Nohab
 Coche motor Nohab rumbo a Plaza Constitución en la vía 1,
formación diesel local esperando maniobras de locomotora 
GM A704 en vía 2 para salir a Ezeiza.
En la vía 3 formación china del servicio diferencial  Cañuelas
Constitución. 
Con el reemplazo del material rodante de la línea San Martín
se destinaron  coches a otros ramales. hoy Ezeiza-Cañuelas
 cuenta con alguno de ellos.
 Coches chinos de larga distancia para el servicio diferencial 
Cañuelas-Constitución.
 Típico nomenclador del F.C.S.
Carguero del Ferrosur Roca viniendo de Empalme Cañuelas.

martes, 29 de julio de 2014

Cortázar.


Hablen, tienen tres minutos.

Hablen, tienen tres minutos
de vuelta del paseo
donde junté una florecita para tenerte entre mis dedos un momento,
y bebí una botella de Beaujolais, para bajar al pozo
donde bailaba un oso luna,
en la penumbra dorada de la lámpara cuelgo mi piel
y sé que estaré solo en la ciudad
más poblada del mundo.
Excusarás este balance histérico, entre fuga a la rata y queja de morfina,
teniendo en cuenta que hace frío, llueve sobre mi taza de café,
y en cada medialuna la humedad alisa sus patitas de esponja.
Máxime sabiendo
que pienso en ti obstinadamente, como una ciega máquina,
como la cifra que repite interminablemente el gongo de la fiebre
el loco que cobija su paloma en la mano, acariciándola hora a hora
hasta mezclar los dedos y las plumas en una sola miga de ternura.
Creo que sospecharás esto que ocurre,
como yo te presiento a la distancia en tu ciudad,
volviendo del paseo donde quizás juntases
la misma florecita, un poco por botánica,
un poco porque aquí,
porque es preciso
que no estemos tan solos, que nos demos
un pétalo, aunque sea un pasito, una pelusa.

Julio Cortázar.

jueves, 24 de julio de 2014

Ezeiza.

Carguero de Ferrosur Roca en Ezeiza. 

Attila József espera al tren carguero
su barba de tres días lo delata
lo delata un brasero entre sus manos
y un zapato callado lo delata.
Attila József espera al tren carguero
mientras guarda su sombra en la valija.

Poema de Jorge Boccanera, poeta argentino que escribió a la muerte de Attila Jószef, 
el poeta  húngaro, a quien la esquizofrenia, la pobreza y la desilusión  lo  dejadoron
sin  voluntad de vivir,  se arrojó bajo un  tren carguero en  una estación cerca del  lago 
Balatón, en Hungría el  3 de Diciembre de 1937, a los 32 años.

domingo, 6 de julio de 2014

Open Door.

 Viajar

Viajar es marcharse de casa,
es dejar los amigos
es intentar volar
volar conociendo otras ramas 
recorriendo caminos
es intentar cambiar.

Viajar es vestirse de loco
es decir "no me importa"
es querer regresar.
Regresar valorando lo poco
saboreando una copa,
es desear empezar.

Viajar es sentirse poeta,
es escribir una carta, 
es querer abrazar. 
Abrazar al llegar a una puerta
añorando la calma 
es dejarse besar.

Viajar es volverse mundano 
es conocer otra gente
es volver a empezar. 
Empezar extendiendo la mano,
aprendiendo del fuerte, 
es sentir soledad.

Viajar es marcharse de casa,
es vestirse de loco
diciendo todo y nada con una postal,
Es dormir en otra cama,
sentir que el tiempo es corto,
viajar es regresar.

Gabriel García Márquez

viernes, 4 de julio de 2014

Ferrocarril General San Martín.

Estación Dr. Domingo Cabred. 


El Ferrocarril General San Martín, presta servicios de pasajeros entre las estaciones Retiro, en el barrio porteño del mismo nombre, y la estación Dr. Domingo Cabred en la localidad de Open Door, Luján. Provincia de Buenos Aires.
Compone un total de 22 estaciones, atravesando los partidos de Tres de Febrero, Morón, Hurlingham, San Miguel, José C. Paz, Pilar y Luján.
A fines de Mayo del 2014  con la incorporación de  material rodante y tractivo importado de China se extendió  el servicio, llegando a Manzanares (Pilar) y  Cabred, Open Door (Lujan), quedando Pilar como estación intermedia, y se están realizando tareas de elevación de andenes para las nuevas formaciones de puertas automáticas.
Viajando de Retiro a Cabred.
Llegando a Estación Dr. Domingo Cabred, no se terminaron las obras de elevación de los andenes y por el momento cuenta con uno provisorio. 
Formación china detenida en estación .Vista desde el paso a nivel.
Locomotora CSR SDD7 diésel-eléctrica fabricada por la empresa CSR Qishuyan Co. Ltd. En 2013, un total de 24 locomotoras y 160 coches de pasajeros llegaron a la Argentina, para la modernización de los servicios suburbanos de la línea San Martín.
Banderillero en el pan. próximo a la estación para maniobras. 
Acople de la locomotora a los coches remolcados.
Locomotora china CSR SDD7 esperando vía junto a locomotora  americana Alco RSD 16,fabricada por la firma norteamericana American Locomotive Company (ALCO) entre los años 1957 y 1959,  con esquema de colores de la ex ALL (América Latina Logística). Este tipo de locomotoras se usaron hasta abril de 2014 para  el servicio suburbano del ferrocarril San Martín, en Buenos Aires.
  Vista en dirección  a estación de Cortines. 

martes, 1 de julio de 2014

Open Door.

Querida: cuando me fui, cuando por fin decidí irme, porque ya no me era posible convivir con los antídotos del miedo, y sentía que de a poco iba odiando mis esquinas predilectas o los árboles cabeceadores, y ya no tenía ni tiempo ni ganas de guarecerme bajo la glorieta del barrio Flores, y los amigos de siempre comenzaron a ser de nunca, y había más cadáveres en los basurales que en las funerarias, entonces abrí el bolso de los viajes cortos (aunque sabía que este iba a ser largo) y empecé a meter en él recuerdos al azar, objetos insignificantes pero entrañables, imágenes sintéticas de lo feliz, letras que juntándose narraban sufrimientos, últimos abrazos en la primera frontera, atardeceres sin ángelus y con tableteos, sonrisas que habían sido muecas y viceversa, desvanecimientos y corajes, en fin, una antología de la hojarasca que el viento de la costumbre no había conseguido borrar de la faz de la guerra.
Con ese bolso de los viajes cortos anduve por allá y más allá, por acá y más acá. De vez en cuando trabajaba con las manos ágiles y los ojos secos, para ganarme el pan, el vino, el techo y el colchón. Sin embargo, con el bolso de los viajes cortos no tenía una relación estrecha. Yo era consciente de que dormía en el fondo de un armario, desvencijado por el tiempo y las polillas. Pero, ¿a qué enfrentarme con un pasado en píldoras, unas nutrientes y otras envenenadas?
No obstante, algún domingo, cuando la soledad se volvía silencio insoportable, sacaba el bolso del armario y extraía algún recuerdo, solo uno por vez, para no abrumarme. Así tuve en mis manos un libro que fue de cabecera y que debo haber leído unas veinte veces, pero ahora me metí en varias de sus páginas y no me dijo nada, no me preguntó ni respondió nada, me fue ajeno. Así que lo tiré.
Otro domingo rescaté una foto que se había vuelto sepia y allí estaban varios personajes que ocuparon lugarcitos en mi vida. Dos de ellos estarán quién sabe dónde; uno se mantiene fiel a sí mismo; tres encontraron cierta noche una muerte con charreteras; dos más se volvieron con el tiempo finos, elegantes, delatores, y hoy gozan del respeto de la amnesia pública. El último soy yo, pero también soy otro, casi no me reconozco, tal vez porque si me enfrento al espejo no estoy en sepia. Después de todo, es una foto acabada, vencida. Así que la tiré.
Otro domingo extraje del bolso un reloj sumergible y antichoque. Es de buena marca suiza, pero estaba detenido en un crono/símbolo, o sea, la hora, el minuto y el segundo en que abatieron en la calle a Venancio, vos sabéis quién es, o sea, es tiempo fue mi Greenwich. ¿Para qué quiero un reloj que sólo cronometra y fija la desgracia? Así que lo tiré.
Domingo a domingo fui vaciando el bolso: cortaplumas, lapiceras, gafas de sol, recortes de diarios, tranquilizantes, agendas, pasaportes vencidos, más fotos, cartas de amigos y enemigos. La verdad es que todo me fue pareciendo caduco, inexpresivo, callado, inconexo, precario.
Sin embargo, ayer domingo metí otra vez mi mano en aquél pozo del pasado y la mano vino con algo tuyo: tu pañuelo de seda azul, ese que en tres de las cuatro estaciones te rodeaba el cuello lindo, joven, tan amado por mí. Ellos acabaron contigo, y yo estoy insoportablemente solo. Te mataron en vez de matarme a mí, es duro admitir, carajo, que sos mi muerta suplente.
O sea, que esta vez tiraré a la basura mi pobre bolso para viajes cortos y sólo conservaré tu pañuelo azul. Me quedaré contigo para el viaje largo. 
Bolso de viajes cortos. (Mario Benedetti).

Open Door.

Parroquia San Roque, Open Door.
Partido de Luján, Provincia de Buenos Aires.

Estación Florida

 Coche Eléctrico Toshiba.
Estación Florida, Ramal Bartolomé Mitre, corredor Retiro-Mitre.

jueves, 26 de junio de 2014

Los Cardales.

 ATARDECE QUE NO ES POCO...

Se va muriendo la tarde, en sus lamentos,
mientras la noche aparece, llena de ensueños,
encendiendo nuevas luces, neones fríos,
que dibujan sensaciones, flashes perfectos
entre la luz y la sombra..., retratos falsos,
contraluces de tinieblas, de mil aumentos.
Sólo el sentimiento fuerte y cuerdo
de batallas perdidas y sufrimientos...
ilumina los caminos y galaxias
donde mis pasos se afirman en nuevos sueños.

                                                         (Anónimo)


lunes, 23 de junio de 2014

De Victoria a Cardales.

 Breve viaje entre Victoria y Cardales. 








El tren no sale... el tren sale! En el anden de los Diésel en Victoria se juntan unos pocos pasajeros que desde antes del medio día esperan la salida del tren,

Sin rendirse al tiempo que los retiene con una espera  interminable, resignados a su surte aguardan la llegada del coche motor, ya son las 15y30 hs cuando  las esperanzas de viaje están por terminar... y al fin  sale de su letargo el tren! con rumbo a la nada...

Alguien escribió "Tren rumbo a la nada"... Será alguien que no tiene rumbo? Alguien que no tiene nada!

Entre los pasajeros hay una pareja de jóvenes, esperaron desde temprano para viajar y son los únicos que  se ven felices sin importarles el tiempo, son también los únicos  que fueron quedando a lo largo del recorrido, el resto del pasaje  disminuyo en las primeras estaciones.

El tren con rumbo a la nada cruza los campos y estaciones, entre atardeceres anaranjados,  rieles doblados, entre saltos y puentes va llegando a destino, con  las muchas horas de espera y otro par mas de viaje,  el sueño va venciendo a la lectura, la misma que antes venció el aburrimiento, y el tren se va quedando vacío.

El sol entra por las ventanas, las  que no están pintadas de graffitis,  el frío lo acompaña de prepo por los vidrios que faltan. Atardece en la estación de cardales, y el tren se aleja ya vacío rumbo a su ultima parada,  para retornar mas tarde,  por que este tren rumbo a la nada... Aun tiene destino. 

Los Cardales.

  Invierno en la estación de Los Cardales.


Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
que hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta

tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensar qué bien hoy es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo

tiempo para esconderme
en el canto de un gallo
y para reaparecer
en un relincho
y para estar al día
para estar a la noche
tiempo sin recato y sin reloj

vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.

Tiempo sin tiempo  (Mario Benedetti)

domingo, 20 de abril de 2014

San Isidro

La bicicleta es la forma de transporte más civilizada que el hombre conoce. 
Otras formas de transporte se vuelven más caóticas cada día. 
Solo la bicicleta permanece pura ante el corazón.

Iris Murdoch.
Estación San Isidro. Tren de la costa.

sábado, 19 de abril de 2014

Día mundial de la bicicleta.

19 de abril, Día mundial de la bicicleta.

"El ciclismo es lo más cercano que conozco al vuelo de las aves. 
El avión simplemente lleva a sus pasajeros sobre su lomo como 
un Pegaso obediente; no le da alas propias a la persona como lo
 hace una bicicleta."

 Louis J. Helle, Jr.

sábado, 12 de abril de 2014

lunes, 7 de abril de 2014

El río

Yo soy un río, voy bajando por las piedras anchas,
voy bajando por las rocas duras,
por el sendero dibujado por el viento.
Hay árboles a mi alrededor
sombreados por la lluvia.
Yo soy un río, bajo cada vez
más furiosamente, más violentamente
bajo cada vez que un puente me refleja
en sus arcos.
Yo soy un río un río
un río cristalino en la mañana.
A veces soy tierno y bondadoso.
Me deslizo suavemente
por los valles fértiles,
doy de beber miles de veces
al ganado, a la gente dócil.
Los niños se me acercan de día,
y de noche trémulos amantes
apoyan sus ojos en los míos,
y hunden sus brazos
en la oscura claridad
de mis aguas fantasmales.
Yo soy el río.
Pero a veces soy bravo y fuerte
pero a veces no respeto
ni a la vida ni a la muerte.
Bajo por las atropelladas cascadas,
bajo con furia y con rencor,
golpeo contra las piedras más y más,
las hago una a una pedazos interminables.
Los animales huyen,
huyen huyendo cuando me desbordo
por los campos, cuando siembro
de piedras pequeñas las laderas,
cuando inundo las casas y los pastos,
cuando inundo las puertas y sus corazones,
los cuerpos y sus corazones.
Y es aquí cuando más me precipito
Cuando puedo llegar a los corazones,
cuando puedo cogerlos por la sangre,
cuando puedo mirarlos desde adentro.
Y mi furia se torna apacible,
y me vuelvo árbol,
y me estanco como un árbol,
y me silencio como una piedra,
y callo como una rosa sin espinas.
Yo soy un río.
Yo soy el río eterno de la dicha.
Ya siento las brisas cercanas,
ya siento el viento en mis mejillas,
y mi viaje a través de montes, ríos,
lagos y praderas se torna inacabable.
Yo soy el río que viaja en las riberas,
árbol o piedra seca
Yo soy el río que viaja en las orillas,
puerta o corazón abierto
Yo soy el río que viaja por los pastos,
flor o rosa cortada
Yo soy el río que viaja por las calles,
tierra o cielo mojado
Yo soy el río que viaja por los montes,
roca o sal quemada
Yo soy el río que viaja por las casas,
mesa o silla colgada
Yo soy el río que viaja dentro de los hombres,
árbol fruta rosa piedra mesa
corazón corazón y puerta retornados,
Yo soy el río que canta al mediodía
y a los hombres, que canta ante sus tumbas,
el que vuelve su rostro
ante los cauces sagrados.
Yo soy el río anochecido.
Ya bajo por las hondas quebradas,
por los ignotos pueblos olvidados,
por las ciudades atestadas de público
en las vitrinas.
Yo soy el río
ya voy por las praderas, hay árboles a mi alrededor
cubiertos de palomas, los árboles cantan con el río,
los árboles cantan con mi corazón de pájaro,
los ríos cantan con mis brazos.
Llegará la hora en que tendré que
desembocar en los océanos,
que mezclar mis aguas limpias con sus aguas turbias,
que tendré que silenciar mi canto luminoso,
que tendré que acallar
mis gritos furiosos al alba de todos los días,
que clarear mis ojos con el mar.
El día llegará, y en los mares inmensos
no veré más mis campos fértiles,
no veré mis árboles verdes,
mi viento cercano, mi cielo claro,
mi lago oscuro, mi sol,
mis nubes, ni veré nada,
nada, únicamente el cielo azul,
inmenso, y todo se disolverá en
una llanura de agua,
en donde un canto o un poema más
sólo serán ríos pequeños que bajan,
ríos caudalosos que bajan a juntarse
en mis nuevas aguas luminosas,
en mis nuevas aguas apagadas.

Javier Heraud



Tiempo de lluvia

De la noche a la mañana, llega junto a la ventana, 
con su frió aliento otoñal, 
Y se acuna en el cristal, en un suave baile entre los brazos, del aire 
Sin saber como, de gris la casa se vistió como el plomo, 
el día amaneció, 
Es tiempo de lluvia, tiempo de amarse a media voz, 
De oír de nuevo el tic tac del reloj, 
Es tiempo de lluvia, de vivir de beso en beso, 
Entre paredes de yeso, y dejar los días correr 
Sin mañana y sin ayer, porque no se acaba, 
ni mi amor ni mi amada 
Sin saber como, de gris la casa se vistió, como el plomo, 
el día amaneció, 
Es tiempo de lluvia, tiempo de amarse a media voz 
De oír de nuevo el tic tac del reloj, 
Es tiempo de lluvia, acércate, ven y siéntate

                              Joan Manuel Serrat