lunes, 9 de enero de 2017

San Telmo.


"Buenos Aires es la otra calle, la que no pisé nunca, es el centro secreto de las manzanas, los patios últimos, es lo que las fachadas ocultan, es mi enemigo, si lo tengo, es la persona a quien le desagradan mis versos (a mí me desagradan también), es la modesta librería en que acaso entramos y que hemos olvidado, es esa racha de milonga silbada que no reconocemos y que nos toca, es lo que se ha perdido y lo que será, es lo ulterior, lo ajeno, lo lateral, el barrio que no es tuyo ni mío, lo que ignoramos y queremos".

Jorge Luis Borges.


Mercado de San Telmo.
Feria de San Pedro Telmo.
 Calle Defensa.
Buzón de correos.
Bar Plaza Dorrego, Humberto Primo y Defensa.
Antigüedades.
Arte, libros y café.
Hierbabuena, sobre  Av. Caseros. 
Hierbabuena, sobre  Av. Caseros. 

San Telmo.

"Sin las calles y los atardeceres de Buenos Aires
 no puede escribirse un tango".

Jorge Luis Borges. 

viernes, 6 de enero de 2017

San Telmo.


El Sol de Monterrey

No cabe duda: de niño,
a mí me seguía el sol.
Andaba detrás de mí
como perrito faldero;
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.
Saltaba de patio en patio,
se revolcaba en mi alcoba.
Aun creo que algunas veces
lo espantaban con la escoba.
Y a la mañana siguiente,
ya estaba otra vez conmigo,
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.
(El fuego de mayo
me armó caballero:
yo era el Niño Andante,
y el sol, mi escudero.)
Todo el cielo era de añil;
toda la casa de oro.
¡Cuánto sol se me metía
por los ojos!
Mar adentro de la frente,
a donde quiera que voy,
aunque haya nubes cerradas,
¡oh cuánto me pesa el sol!
¡Oh cuánto me duele, adentro,
esa cisterna de sol
que viaja conmigo!
Yo no conocí en mi infancia
sombra, sino resolana.—
Cada ventana era sol,
cada cuarto era ventanas.
Los corredores tendían
arcos de luz por la casa.
En los árboles ardían
las ascuas de las naranjas,
y la huerta en lumbre viva
se doraba.
Los pavos reales eran
parientes del sol. La garza
empezaba a llamear
a cada paso que daba.
Y a mí el sol me desvestía
para pegarse conmigo,
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.
Cuando salí de mi casa
con mi bastón y mi hato,
le dije a mi corazón:
—¡Ya llevas sol para rato!—
Es tesoro —y no se acaba:
no se me acaba —y lo gasto.
Traigo tanto sol adentro
que ya tanto sol me cansa.—
Yo no conocí en mi infancia
sombra, sino resolana.

Alfonso Reyes
(1889-1959).

domingo, 11 de diciembre de 2016

Estación Colegiales.

Cementerio de trenes en Colegiales, formaciones eléctricas
 Toshiba en desuso en el playón de cargas.

Dodge Custom 1948.

Un Dodge Custom 1948 en el barrio de Florida. 

Coghlan.

Volver a los ´80... por las calles del barrio de Coghlan  se  puede
 retroceder en el tiempo,  un  Citroën  Ami 8 . 

viernes, 9 de diciembre de 2016

Atardecer en el Puerto de Olivos.


 Otro cielo.

 No existe esponja para lavar el cielo
pero aunque pudieras enjabonarlo
y luego echarle baldes y baldes de mar
y colgarlo al sol para que se seque
siempre faltaría el pájaro en silencio

no existen métodos para tocar el cielo
pero aunque te estiraras como una palma
y lograras rozarlo en tus delirios
y supieras al fin como es al tacto
siempre te faltaría la nube de algodón

no existe un puente para cruzar el cielo
pero aunque consiguieras llegar a la otra orilla
a fuerza de memoria y pronósticos
y comprobaras que no es tan difícil
siempre te faltaría el pino del crepúsculo

eso es por que se trata de un cielo que no es tuyo
aunque sea impetuoso y desgarrado
en cambio cuando llegue al que te pertenece
no lo querrás lavar ni tocar ni cruzar
pero estarán el pájaro y la nube y el pino.

 Mario Benedetti.

Zárate, provincia de Buenos Aires.

Una barca sin pescador, Río Paraná, en Zarate.

Zárate, provincia de Buenos Aires.


"Si nos espera el olvido, tratemos de no merecerlo"...

(Alejandro Dolina).

jueves, 8 de diciembre de 2016

Atardecer.


 El coleccionista de atardeceres.

Sentado siempre en soledad, 
espera un nuevo atardecer, 
Sonríe ante la gran inmensidad, 
por un momento se para el mundo. 

Un día encontró el amor 
y no lo pudo conservar, 
se prometió esperarlo hasta el final, 
sin darse cuenta pasan los años, 
el tiempo ya no puede hacer daño. 

Desnudo su corazón, 
lleno de miedos. 
Hizo un trato con el sol, 
un sueño que esta vida me traiga. 
Tan solo estoy seguro de que el tiempo, 
es todo lo que tengo, 
es todo lo que tengo. 

Sentado siempre en soledad, 
observa lo que otros no ven. 
El cielo va cambiando de color, 
sin darse cuenta se ha echo de noche, 
la luna espera un nuevo horizonte. 

Desnudo su corazón, 
lleno de miedos. 
Hizo un trato con el sol, 
un sueño que esta vida me traiga. 
Tan solo estoy seguro de que el tiempo, 
es todo lo que tengo, 
es todo lo que tengo. 

Y no, ni la mayor de las distancias, 
tranquilizan su esperanza. 

Desnudo su corazón, 
lleno de miedos. 
Hizo un trato con el sol, 
un sueño que esta vida me traiga. 
Tan solo estoy seguro de que el tiempo, 
es todo lo que tengo, 
es todo lo que tengo.

(El sueño de Morfeo).

Julio Cortázar.


El árbol, el río, el hombre.

Al árbol ya cortado
No lo claves en tierra
Porque su copa seca
No engañara a los pájaros

Al río que discurre
No le levantes diques
Porque en el aire libre
Cabalgaran las nubes

Al hombre desterrado
No le hables de su casa
La verdadera patria
Caro lo está pagando

El árbol ya cortado
El río que discurre
Y el hombre desterrado
Caro lo están pagando

Julio Cortázar.

martes, 6 de diciembre de 2016

Atardecer.



Curriculum

El cuento es muy sencillo 
usted nace 
contempla atribulado 
el rojo azul del cielo 
el pájaro que emigra 
el torpe escarabajo 
que su zapato aplastará 
valiente 

usted sufre 
reclama por comida 
y por costumbre 
por obligación 
llora limpio de culpas 
extenuado 
hasta que el sueño lo descalifica 

usted ama 
se transfigura y ama 
por una eternidad tan provisoria 
que hasta el orgullo se le vuelve tierno 
y el corazón profético 
se convierte en escombros 

usted aprende 
y usa lo aprendido 
para volverse lentamente sabio 
para saber que al fin el mundo es esto 
en su mejor momento una nostalgia 
en su peor momento un desamparo 
y siempre siempre 
un lío 

entonces 
usted muere.

Mario Benedetti.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Estación Centrángolo

La estación Centrángolo, intermedia entre Florida y Bartolomé Mitre, fue  inaugura recién el 4 de mayo de 1951,  hecho posterior a la nacionalización de los ferrocarriles ingleses ocurrida el 1º marzo de 1948 durante el gobierno de Perón. El nombre de la estación hace honor al Dr. Antonio Cetrángolo, médico clínico argentino, dedicado en forma especial y destacada a la tisiología, fallecido el 21 de septiembre de 1949, también llevan su nombre una calle y el Hospital del Tórax, cercano a la estación en el barrio de Florida, partido de Vicente López.
Los jacarandá en flor visten en piso de la estación durante los meses de Noviembre y Diciembre. 

La estación esta rodeada de árboles y flores.
Durante el año 2017 la estación "sufrirá" una remodelación, como viene pasando con el resto del ramal, esperamos que respeten la arquitectura original.
A pocos  metros, en la esquina de las calles Buenos Aires y General J. M. Paz, funcionaba el bar donde se filmaron Los cuentos de Fontanarrosa, un ciclo de unitarios que se emitió semanalmente por Canal 7 durante el año 2007. Se trató de 33 episodios basados en los cuentos de Roberto "Negro" Fontanarrosa, llevados por primera vez a la pantalla con la adaptación del guionista Rodrigo Grande, con producción de Coco Sily, Daniel Aráoz y Javier Nir. Cada episodio desarrolla uno o dos cuentos teniendo como hilo conductor una mesa de amigos de un bar, supuestamente en Rosario, las anécdotas de estos amigos servirán como disparadores de las historias de cada capítulo.
Hoy el bar se encuentra cerrado y la propiedad en venta. 

sábado, 3 de diciembre de 2016

viernes, 2 de diciembre de 2016

Costa de Vicente López.


Arte poética.

Mirar el río hecho de tiempo y agua 
y recordar que el tiempo es otro río, 
saber que nos perdemos como el río 
y que los rostros pasan como el agua. 

Sentir que la vigilia es otro sueño 
que sueña no soñar y que la muerte 
que teme nuestra carne es esa muerte 
de cada noche, que se llama sueño. 

Ver en el día o en el año un símbolo 
de los días del hombre y de sus años, 
convertir el ultraje de los años 
en una música, un rumor y un símbolo, 

ver en la muerte el sueño, en el ocaso 
un triste oro, tal es la poesía 
que es inmortal y pobre. La poesía 
vuelve como la aurora y el ocaso. 

A veces en las tardes una cara 
nos mira desde el fondo de un espejo; 
el arte debe ser como ese espejo 
que nos revela nuestra propia cara. 

Cuentan que Ulises, harto de prodigios, 
lloró de amor al divisar su Itaca 
verde y humilde. El arte es esa Itaca 
de verde eternidad, no de prodigios. 

También es como el río interminable 
que pasa y queda y es cristal de un mismo 
Heráclito inconstante, que es el mismo 
y es otro, como el río interminable.

Jorge Luis Borges

martes, 29 de noviembre de 2016

Facultad de Ingeniería.

 “La cámara fotográfica es un instrumento que enseña a gente cómo ver
 sin una cámara fotográfica”. (Dorothea Lange).


 Reflejo de la Facultad de Ingeniería sede las Heras sobre un charco.

Club de Pescadores Buenos Aires.

 Edificio ubicado en la Avenida Costanera Rafael Obligado,
  junto al Aeroparque Jorge Newbery, en el barrio de Palermo.

El muelle tiene mas de 500 metros de largo. 




Reserva ecológica Costanera Norte.


 La reserva ecológica Ciudad Universitaria, también denominada reserva ecológica Costanera Norte y oficialmente parque natural y área de reserva ecológica Ciudad Universitaria, es un espacio verde protegido de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, situado en el norte de la ciudad, en el barrio porteño de Belgrano, entre la costa del Río de la Plata y la Ciudad Universitaria de Buenos Aires.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Jacarandá.

 “¡Jacarandá! 
¡Hay azul en el cielo! 
¡Es primavera! 
Hay azul en el árbol 
Hay azul en el suelo 
¡Azul en la vereda!

De esta manera, la escritora Nilda Mileo, nos habla de  las características del
Jacarandá,  uno de los tradicionales árboles de la Ciudad.
Sus típicas flores color azul violáceo  vuelven las calles, avenidas y plazas,
un verdadero espectáculo visual.
Los jacarandás porteños  fueron incorporados por el paisajista Carlos Thays.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Costa de Vicente López.

Anfiteatro Presidente Arturo Illia.

  El Anfiteatro “Presidente Arturo Illia”, emplazado en Laprida y el Río de la Plata, está descuidado y sin mantenimiento. Sus paredes están cubiertas de graffitis y su interior, sucio y abandonado. 


Inaugurado el 14 de diciembre del 2002, durante la gestión del ex intendente Enrique García. La obra estuvo a cargo de Claudio Vekstein (mismo realizador del Monumento del Fin del Milenio) y costó 350 mil dólares. Tiene una capacidad para 1.500 personas sentadas, 40 mil de pie y estacionamiento para 500 autos.


Por su escenario pasaron artistas como Iñaki Urlezaga, León Gieco, el Bahiano, Catupecu Machu, Soledad Pastorutti, Palito Ortega, Lito Vitale, Víctor Heredia, Los Cafres y Miranda, entre otros.

La última intervención importante sobre el monumento se realizó en el 2011 durante la gestión del actual intendente, Jorge Macri, al cumplirse 106 años del Partido. Se pintó el hormigón con formas geométricas de colores.

Actualmente se encuentra sin uso y en estado de abandono. La letra “A” que conforma el nombre del homenajeado Presidente Illia, ya no está presente. 

sábado, 26 de noviembre de 2016

Costa de Vicente López.

El sendero paralelo al Arroyo Raggio, el limite entre el partido
de Vicente López y la Capital Federal, al fondo se puede ver el
 Anfiteatro Arturo Illia, hoy en completo abandono. 

Costa de Vicente López.

"Solo con el corazón se puede ver bien;  lo esencial es invisible
 a los ojos"
(Antoine de Saint-Exupéry).

Atardecer en Vicente López.


Mario Benedetti.


Las soledades de Babel.

La soledad es nuestra propiedad más privada
viejo rito de fuegos malabares
en ella nos movemos e inventamos paredes
con espejos de los que siempre huimos

la soledad es tiempo / veloz o detenido /
reflexiones de noria / espirales de humo /
con amores in vitro / desamores in pectore /
y repaso metódico de la buena lujuria

la soledad es noche con los ojos abiertos
esbozo de futuro que escondió la memoria
desazones de héroe encerrado en su pánico
y un sentido de culpa / jubilado de olvido

es la tibia conciencia de cómo deberían
haber sido los cruces de la vida y la muerte
y también el rescate de los breves chispazos
nacidos del encuentro de la muerte y la vida

la soledad se sabe sola en mundo de solos
y se pregunta a veces por otras soledades
no como vía crucis entre ánimo y ánima
más bien con interés entomológico

todavía hace un tiempo / en rigor no hace tanto
las soledades / solas / cada una en su hueco
hablaban una sola deshilachada lengua
que en los momentos claves les servía de puente

o también una mano una señal un beso
acercaban al solo la soledad contigua
y una red solidaria de solos conectaba
las geografías y las esperanzas

en el amor y el tango los solos se abrazaban
y como era de todos el idioma del mundo
podían compartir la tristeza y el goce
y hasta se convencían de que no estaban solos

pero algo ha cambiado / está cambiando
cada sólo estrenó su nueva cueva
nuevo juego de llaves y candados
y de paso el dialecto de uno solo

ahora cuando bailan los solos y las solas
ya no se enlazan / guardan su distancia
en el amor se abrazan pero piensan
en otro abrazo / el de sus soledades

las soledades de babel ignoran
qué soledades rozan su costado
nunca sabrán de quién es el proyecto
de la torre de espanto que construyen

así / diseminados pero juntos
cercanos pero ajenos / solos codo con codo
cada uno en su burbuja / insolidarios
envejecen mezquinos como islotes

y aunque siga la torre cielo arriba
en busca de ese pobre dios de siempre
ellos se desmoronan sin saberlo
soledades abajo / sueño abajo

Mario Benedetti.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Pablo Neruda.

 

El Sol.

A plena luz de sol sucede el día, 
el día sol, el silencioso sello 
extendido en los campos del camino.

Yo soy un hombre luz, con tanta rosa,
con tanta claridad destinada
que llegaré a morirme de fulgor.

Y no divido el mundo en dos mitades,
en dos esferas negras o amarillas 
sino que lo mantengo a plena luz
como una sola uva de topacio.

Hace tiempo, allá lejos, 
puse los pies en un país tan claro 
que hasta la noche era fosforescente:
sigo oyendo el rumor de aquella luz, 
ámbar redondo es todo el cielo: 
el azúcar azul sube del mar.

Otra vez, ya se sabe, y para siempre 
sumo y agrego luz al patriotismo:
mis deberes son duramente diurnos:
debo entregar y abrir nuevas  ventanas,
establecer la claridad invicta
y aunque no me comprendan, continuar 
mi propaganda de cristalería.

No sé por qué le toca a un enlutado 
de origen, a un producto del invierno,
a un provinciano con olor a lluvia 
esta reverberante profesión.

A veces pienso imitar la humildad
y pedir que perdonen mi alegría
pero no tengo tiempo: es necesario
llegar temprano y correr a otra parte
sin más motivo que la luz de hoy,
mi propia luz o la luz de la noche:
y cuando ya extendí la claridad 
en ese punto o en otro cualquiera
me dicen que está oscuro en el Perú, 
que no salió la luz en Patagonia.

Y sin poder dormir debo partir:
para qué aprendería a transparente!

Hoy, este abierto mediodía vuela 
con todas las abejas de la luz:
es una sola copa la distancia, 
al territorio claro de mi vida.

Y brilla el sol hacia Valparaíso.

Pablo Neruda.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Arroyo Raggio.

Arroyo Raggio.

 Poema A Un Arroyo    

Cuando todo era flores tu camino,
cuando todo era pájaros tu ambiente,
cediendo de tu curso a la pendiente
todo era en ti fugaz y repentino.

Vino el invierno con sus nieblas, vino
el hielo que hoy estanca tu corriente,
y en situación tan triste y diferente
ni aún un pálido sol te da el destino.

Y así en la vida el incesante vuelo
mientras que todo es ilusión, avanza
en sólo una hora cuanto mide un cielo.

Y cuando el duelo asoma en lontananza
entonces como tú cambiada en hielo
no puede reflejar ni la esperanza.

Manuel Acuna.

martes, 22 de noviembre de 2016

Antonio Machado.

Sendero que bordea el  Arroyo Raggio.

Yo voy soñando caminos.

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!…
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero…
-la tarde cayendo está-.
“En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
“ya no siento el corazón”.

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
“Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada”.

Antonio Machado.