domingo, 16 de agosto de 2026


El cielo en sus ojos se refleja,

indómito y sagrado.

Habita el sol en su sonrisa

como un refugio.


Espigas de plata y oro,

su cabello se vuelve un atardecer dorado

en su encanto sincero, sin más artilugio:

una luz que espera, calma,

a veces, con trémula impaciencia.


Viajera eterna, soñadora de alma.

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