martes, 16 de septiembre de 2014

Bares Notables, Ocho Esquinas.

En el barrio de Villa Ortúzar hay un cruce con ocho esquinas donde se encuentran Álvarez Thomas, Virrey Arredondo, Elcano y Av. Forest. En esas esquinas  se tocan los límites de los barrios de Villa Ortúzar, Colegiales y Chacarita.

Desde 1939 funciona el Bar Notable Ocho Esquinas, fue conocido como "El bar del Rojo" o "La Munich 8 Esquinas", el bar de "la triple frontera", fundado por un grupo de españoles y visitado por personajes como Homero Manzi, Osvaldo Pugliese, los hermanos Expósito y Julián Centella.

Don Ítalo Curio le puso la letra y doña Beba Pugliese, hija del Maestro Pugliese,  la música, a un tango que lo homenajea,  "Mis ocho esquinas". 


Ocho Esquinas, Av. Forest 1186 Colegiales,Capital Federal.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Retiro, Ferrocarril Bartolomé Mitre.


Coche eléctrico Toshiba en Estación Retiro.

Sector de andenes del Ferrocaril Mitre, con su estructura de hierro y vidrio característica en la que primaron criterios funcionalistas. Se levantaron ocho plataformas conectadas por túneles transversales con montacargas, cubiertas por dos grandes naves paralelas de 250 metros de largo y 50 metros de luz libre cada una. Cada una de las naves, con una altura máxima de 25,15 metros, está sostenida por una bóveda metálica de cañón corrido soportada por arcos de hierro colocados cada diez metros. El conjunto de las piezas, que fueron fabricadas en Liverpool por la firma Francis P. Morton & Co., tiene un peso cercano a las 8.000 toneladas.

Cuando se inauguró se afirmaba que los paragolpes hidráulicos que se encuentran al final de los rieles, eran los más poderosos del mundo, capaces de soportar el embate de un tren de 750 TN a una velocidad de 16 Km./h.5

Si bien no sufrió ningún cambio drástico en su diseño, el paso del tiempo fue modificando la concepción original del edificio. La instalación de locales comerciales, el cambio de las mayólicas originales del piso, la elevación de andenes y otras modificaciones llevaron a la distorsión de su fisonomía junto con la falta del mantenimiento adecuado. En 1997 la estación fue declarada Monumento Histórico Nacional, lo que supone obligaciones de conservación. Entre 2000 y 2001 fueron realizados los últimos trabajos de restauración general y puesta en valor del edificio, reparándose las piezas dañadas y reponiéndose las faltantes.

Retiro, Ferrocarril Bartolomé Mitre.

Y ese tren que se va, con ruido alegre
de silbidos y alegres despedidas
lo di ya por perdido.
(F. Benítez Reyes)

sábado, 6 de septiembre de 2014

Ferrocarril Mitre, Victoria - Capilla del Señor.

  Ramales que resisten el olvido,
Victoria - Capilla del Señor.











El ramal Victoria Capilla del Señor a pesar de todo, sigue resistiendo el olvido, ya no quedan mas coches motores livianos, el ultimo "Pitufo" dejo de correr poco después que comenzó el invierno, ahora hay dos formaciones  con ex locomotoras del Roca y tres coches del San Martín cada una, pero se volvió a limitar aun mas el servicio diario, quedando únicamente dos o tres viajes en las horas del día, tanto las locomotoras como los coches no cuentan con energía  eléctrica para alimentar las luces, ya que por orden de la CNTR no puede superar los 25/30 Km./H. lo cual es insuficiente para activar los dinamos que generan la electricidad para la iluminación de la formación.   

Lentamente, se están reemplazando o agregando durmientes, ya que en muchos tramos el faltante era muy grande,  no se esta haciendo una  renovación de vías, los rieles son del año 1909.

Importante es destacar otro grave problema, las fornaciones no cuentan con furgón, y a pesar que son tres coches no se permite ingresar con bicicletas y según me comento el personal no esta pensado incorporar ninguno.

Este ramal es de gran importancia y de el dependen muchas personas para viajar desde sus pueblos a sus trabajos, agregar al menos dos servicios mas y la posibilidad de poder transportar bicicletas es imprescindible, muchos usan el tren y la bicicleta como medio de transporte ágil y económico. 

viernes, 5 de septiembre de 2014

Uribelarrea

Uribelarrea, Partido de Cañuelas,  Provincia de Buenos Aires,
 Argentina

 Billete de ida o vuelta.

Al nacido en aldea lo cría el horizonte
y se lo lleva un tren
cualquiera
cualquier tarde.

Su sencillo equipaje
es una certidumbre:
que la vida está lejos.

Pasa su adolescencia
mirando mapas, nubes,
gimiendo geografías,
arrodillado ante la diosa Irse.

Hasta que un día dado
toma un tren y se va
en busca de su voz
remota, y de su madre,
de la que huye para poder ser
y ha ido a la estación a despedirlo,
saca un pañuelo blanco
y se enjuga las lágrimas,
se suena, se abandona
a su papel de madre abandonada
mientras el tren se aleja
y la va convirtiendo
en un punto a lo lejos,
en un copo de culpa
que le pide: regresa.

Y él ve volar olivos, viñas, toros,
otras aldeas, días, años, nubes
en la pantalla de la ventanilla.

Atraviesa países y paisajes.
Echa de menos lo que no hallará.
Y vive huyendo de su porvenir,
tropezando en su piedra cada día,
avergonzado de sentir nostalgia
de todo lo que quiso abandonar.

Volver o no volver: es la cuestión,
se dice, y no es verdad,
pues no existe un allí adonde volver
ni un aquí donde decidir quedarse.
Sólo el temblor del tren donde lo escribe.

Aún no ha llegado a nada y sin embargo
le da vueltas a un verbo:
volver, volver, volver...
Repite la palabra
hasta que olvida lo que significa,
no sólo la palabra
sino estar pronunciándola
así, una y otra vez.

La vida es sólo ida
pero cree en la vuelta.

Y volverá a una aldea
que ya no será suya.
Y volverá a lugares
que ya no reconozca,
hasta que ya no sepa
nada de sí ni adónde
ni por qué está volviendo,
y volver se convierta
en un vuelo sin nido,
en vicio melancólico.
Hasta que un día vuelva a un funeral
que pondrá fin a lo que no lo tiene.

Al nacido en aldea
lo cría el horizonte
y se lo lleva el tren
una tarde cualquiera
hacia un mar de otro mundo,
hacia un lugar que no tiene estación
o una estación que no tiene lugar.

Es ya el tren, en su treno, en su latido,
quien repite volver volver volver,
y él oye el verbo el verbo el verbo
que se va haciendo carne,
que se va haciendo tarde.

Y de repente alguien
le dice que ha llegado a su destino,
que es final de trayecto.
Sale del tren vacío
a una estación desierta.
Al final del andén
ve a su madre que agita aquel pañuelo
como si se estuviese despidiendo
y en cambio está esperándolo
desde hace cuántos años.

Comprende que ha llegado a una ciudad
de la que nadie ha regresado nunca.

Los trenes, ya sin él,
siguen y seguirán yendo y viniendo.

Juan Vicente Piqueras.

Puerto Madero.

Antes de la lluvia... 
Puerto Madero, Buenos Aires.