viernes, 2 de febrero de 2018

miércoles, 24 de enero de 2018

Azcuénaga, San Andrés de Giles.

Este hermoso pueblo rural pertenece al Partido de San Andrés de Giles, fundado en 1880 y con una población actual de unos trescientos habitantes.

El pueblo se encuentra a 11 kilómetros de San Andrés de Giles, por asfalto desde la ruta Nacional N° 7. También se puede acceder por la ruta Nacional N° 8, en el cruce con la ruta Provincial N° 193, llegando desde Capital Federal, tomar a la izquierda en la localidad de Solís, donde comienza un camino de tierra de 2 kilómetros, luego es asfalto.

El nombre es en homenaje al militar argentino Brigadier General Miguel de Azcuénaga, que se destacó como vocal de la Primera Junta de Gobierno patrio y fue gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Estación Azcuénaga.

Azcuénaga es una estación ferroviaria ubicada en el Partido de San Andrés de Giles, Provincia de Buenos Aires, corresponde al Ferrocarril General Bartolomé Mitre de la red ferroviaria argentina, en el ramal a Pergamino que nace en la estación Luján y que está concesionado a la empresa NCA la cual no realiza mantenimiento ni corre trenes por él. El ramal está abandonado, sin trafico de cargas ni pasajeros.
Estación Azcuénaga.

El jueves 1º de abril de 1880 quedaba habilitada al servicio público la estación Azcuénaga, del entonces Ferrocarril del Oeste, administrado por la provincia de Buenos Aires. En esa ocasión, al parecer sin actos protocolares, llegaba el primer tren con máquina de vapor, procedente de la estación del Parque, sita en el solar donde hoy esta el Teatro Colón, en Buenos Aires. Se trataba del ramal que unía Luján con Pergamino, vendido más tarde al Ferrocarril Central Argentino, convertido luego en FC Mitre.

Una sencilla casilla de madera fue el núcleo inicial de la estación, reemplazada luego por un imponente edificio de dos plantas coronado en techo piramidal de tejas francesas. Su parte superior servía para vivienda familiar del jefe de estación.
Poco después de su inauguración, la estación fue centro de acciones militares durante la Revolución de 1880 o Revolución de Tejedor, lucha entre la Nación y la Provincia de Buenos Aires, que dio origen a la Capital Federal.

Por la antigua estación, el último tren de pasajeros pasó en 1978 y el de cargas en 1992 con la clausura definitiva del ramal.


Restaurante de Campo.

Almacén CT & Cía abrió sus puertas el  10 de julio de 2011.  

Capilla Nuestra Señora del Rosario.

Se construye entre 1902 y 1907, es un edificio de estilo neorrománico y fue realizado por el constructor Vicente Di Cecco (gilense). El 6 de octubre de 1907 se celebra la primer misa.
Club Apolo.

Club Recreativo Apolo - Azcuénaga - San Andrés de Giles. 
Fundado el 1 de Julio de 1920

Panadería La Moderna.

El paredón de ladrillo de  La Moderna, fundada en 1917  y la leña que a diario se utiliza para alimentar el horno  de la cuadra de la panadería, famosa entre otras cosas por elaborar galletas de campo.

lunes, 22 de enero de 2018

Solís, San Andrés de Giles.


 Solís se encuentra a la derecha de la Ruta Nacional Nº 8, camino a San Antonio de Areco, pero pertenece al partido de San Andrés de Giles, el 16 de julio de 1894 fue inaugurada la estación Solís, del Ferrocarril Central Argentino, del ramal Victoria-Pergamino, sobre tierras de la estancia "La Argentina" del ex presidente Julio Argentino Roca. 
 En 1901 se instaló sobre el camino a Zárate un almacén de ramos generales de la firma "José Terrén y Compañía", de la localidad vecina de Azcuénaga. Después cambió por la firma Francisco Gurría y Compañía.
Capilla Nuestra Señora de Lourdes fundada  el 20 de septiembre de 1992.
 En Solís se filmaron algunas escenas de la película argentina Kóblic, con Ricardo Darín, Oscar Martínez e Inma Cuesta. 
Solís cuenta con 2.005 habitantes.

Atardecer en San Antonio de Areco.


jueves, 28 de diciembre de 2017

Alfonsina Storni.

Resurgir.

Pasé por el tamiz de todos los dolores
Y estoy purificada.¡Clamo por vida nueva!
¡Una vida que sea como un ritmo de seda!
¡Dulzura y más dulzura! La quietud de una tarde.

Deliciosa y de sol, la casita con hiedras
y un pedazo de cielo que el alma se enreda.

Ningún anhelo más que un anhelo infantil,
tener las golondrinas de una quietud eterna
¡y sentirme tan buena…¡tan hondamente buena!…

No leer nada, nada, más que en el libro pródigo,
infinito y precioso de la naturaleza
¡y sorber sus verdades con la esperanza abierta!…

Surgir a vida nueva. Realizar el milagro
de cubrir con jazmines la herida de mis venas
y hacer un canto blanco con restos de tragedia.

Tener el corazón hecho un lampo de luz,
tener el corazón hecho un nido de gemas
para que siempre se abran otras corolas nuevas.

Ir cruzando la vida con alas en el alma,
con alas en el cuerpo, con alas en la idea
y un ligero cariño a la muerte que llega.

Perdonar, perdonar, no tener rencor;
Darlo todo al olvido y llorar en la quieta
soledad de la noche con un llanto de perlas.

Perlas de anunciación, de olvido, de alegría,
de dulzura, y de gozo de sentirse serena
y comprender la vida como un ritmo de seda.

Hoy lo deseo así… hoy que es día de fiesta
y que tengo en el alma mucho de Noche Buena…

Alfonsina Storni.

martes, 21 de noviembre de 2017

Yo quiero ver un tren.

Yo nunca me imaginé,
regresar a mi tiempo de niño
nunca me expliqué porque,
nunca vi. un tren...

Yo quiero ver un tren
llévame a ver un tren
no los recuerdo
yo quiero ver un tren.

Luis Alberto Spinetta.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Atardecer en Gonnet, La Plata.


El último atardecer (Un cuento fallido).

    Pensó: “El mundo está en paz”. Había un equilibrio en la primavera que apuntaba delante de sus ojos, una primavera cuyos signos trataba de descifrar con la premiosidad con la que un experto analiza un cuadro o un investigador un organismo microscópico. Marzo se abría como un fruto prometedor, igual que todos los años. Las flores del manzano apuntaban con el esplendor antiguo de su infancia y las acacias amarilleaban los montes con su olor narcótico. Las primeras moscas zumbaban con pereza de una vida ya conclusa, como entendiendo que su destino era un efímero vuelo sin futuro. En el aire, el polen jugaba desordenadamente y bajo el alero de siempre, las golondrinas de siempre habían vuelto a anidar, después de recorrer kilómetros y kilómetros en una absurda travesía que las conducía a un rincón preparado para ellas desde el principio de los tiempos. Saboreaba con calma el vino de la vendimia anterior contemplando los brotes del cerezo, la huerta que renacía a una señal que posiblemente enviaban los dioses desde algún lugar secreto, desde algún lugar sin nombre. El mundo estaba en paz. En poco tiempo, se cuajaría el peral como todos los años, como todos los años las abejas establecerían el baile monótono de sus vuelos, se dormiría la lagartija en el muro enjalbegado y, sin sorpresa, el verano vendría a establecerse con el mismo gesto del gato que ahora se ovillaba a sus pies, observando el ir y venir de la mariposa que escribía en el aire transparente jeroglíficos indescifrables. Sentado en la tumbona pensaba que a veces la vida le suministra a uno instantes milagrosos, dones inesperados pese a ser repetidos, señales de que la descomposición prevista para el futuro quedaba aún tan lejana que cualquiera podía permitirse el lujo de soñar, de establecer en un segundo la duración exacta de la eternidad. A un mundo así, pensó, descendían los dioses, los antiguos dioses de los poemas épicos y los dioses familiares que propician las cosechas, la placidez de la primavera, la paz de los corazones, el sorprendente amor del que ya habíamos desertado. El girasol inventaba el amarillo del porvenir, las flores diseñaban laboriosos procesos y se dijo que quizá en instantes como aquel, la fe en Dios era una consecuencia lógica, no una apuesta de la sinrazón. Miró en el cielo el vértigo invisible de los vencejos que parecían aviones remotos dispuestos a la travesía homérica, jóvenes Ulises que dejaban atrás Calipsos y Circes para arribar indemnes a una Itaca que no podía estar ya muy lejos. Las uvas empezaban a colorearse en las vides con la lentitud que la existencia requiere, sin urgencias, sin plazos. Pensó nuevamente en la perfección del mundo y repitió: “El mundo está en paz”.

Fue entonces cuando oyó el estruendo fragoroso de las alarmas antiaéreas.

José María Pérez Álvarez, (Chesi).

lunes, 4 de septiembre de 2017

Cortázar


Aplastamiento de las gotas.

    Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol. 

    Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.

Julio Cortázar.

sábado, 2 de septiembre de 2017

La Argentina en los años de plomo, Esma.


Uno de los tantos edificios donde funciono  la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), 
hoy convertida en espacio para la memoria.

Durante la dictadura militar de 1976-1983   funcionó como centro  clandestino  de detención, tortura y exterminio, las paredes de la ex ESMA encierran  un capitulo negro en la historia argentina.


Nada puede detenerme, 
he quedado detrás de las paredes, 
caminando siempre, 
dejando en la calle mi marca
 indestructible.
 Y mientras mi sombra pasa, 
lentamente, 
me van reconociendo 
los árboles, las veredas, 
la gente. 
Ya nada puede 
desprender mi alma 
de las cosas, 
quedó enraizada en los rostros, 
en las manos ajenas, 
en los ojos dolidos, 
simplemente 
quedó mi huella 
de dolor. 
Y alguien, espera ...

Ana Maria Ponce.



Ana María Ponce, Loli, como la conocían sus compañeros de militancia, fue secuestrada el 18 de julio de 1977 y llevada a la ESMA, donde permaneció hasta el lunes de Carnaval de 1978, cuando se la vio con vida por última vez. Durante los meses que estuvo en cautiverio escribió  una serie de poemas, en el año 2011 La Secretaria De Derechos Humanos edito el libro Ana Maria Ponce, POEMAS.

lunes, 28 de agosto de 2017

Mario Benedetti.


Dale vida a los sueños.

Dale vida a los sueños que alimentan el alma,
no los confundas nunca con realidades vanas.
Y aunque tu mente sienta necesidad, humana,
de conseguir las metas y de escalar montañas,
nunca rompas tus sueños, porque matas el alma.

Dale vida a tus sueños aunque te llamen loco,
no los dejes que mueran de hastío, poco a poco,
no les rompas las alas, que son de fantasía,
y déjalos que vuelen contigo en compañía.

Dale vida a tus sueños y, con ellos volando,
tocarás las estrellas y el viento, susurrando,
te contará secretos que para ti ha guardado
y sentirás el cuerpo con caricias, bañado,
del alma que despierta para estar a tu lado.

Dale vida a los sueños que tienes escondidos,
descubrirás que puedes vivir estos momentos
con los ojos abiertos y los miedos dormidos,
con los ojos cerrados y los sueños despiertos

 Mario Benedetti.

martes, 22 de agosto de 2017

Costa de San Isidro.


Lejos la ciudad lejos.

Lejos su absurda rueda dura girando sin sentido

Ah la ciudad sin pájaros libres ni horizontes
Y tan sólo en lo más alto de las torres un poco de ansia del cielo
La ciudad que es una hélice vacía enloquecida de movimiento
Ah la ciudad que cierra el alma con sus frías sucias manos
Y que no oye la oscura angustia de los hombres.

Aquí sólo el campo la soledad desmesurada de los campos
La soledad extraña del campo que invade el espíritu de cosas lejanas
Y el silencio llega como un pájaro huraño al anochecer a pasar la noche en el monte del alma.

Porque aquí el recuerdo se va hacia todos los vientos en cada alborada
Y vuelve como los pájaros todos los atardeceres con un canto lejano cerrado en el pico
Y el corazón a cada latido amanece una esperanza nueva que tiene algo del cielo.

De: El pájaro que vino de la noche.

Juan Chunha.  

sábado, 19 de agosto de 2017

Mario Benedetti.


No te rindas.

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.

no te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros,
y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
porque lo has querido y porque te quiero
porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos
desplegar las alas
e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños
porque cada día es un comienzo nuevo,
porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás sola, porque yo te quiero.

Mario Benedetti.

lunes, 14 de agosto de 2017

Arroyo Claro, Tigre.



El silencio del agua.

El silencio del agua,                    
Meditador silencio                      
Del agua sensitiva del remanso          
Le está diciendo al corazón que escuche: 
No palabras, engaño del oído,            
Conversación inútil entre sordos        
Como vuelo de pájaros sin rumbo.        
No rumores del aire inoficioso          
Semejante a los labios                  
De una estéril mujer frente al espejo.  
Ni estruendos de torrente sin destino    
Que apenas deja espumas                  
En la aridez sedienta de los cauces.    
Ni menos el clamor innumerable          
Del mar que sólo baña                    
Tercamente desiertos farallones.        
Dentro de sí su propia voz escuche      
Mi corazón: la del amor que tiende      
Su red comunicante de armonía            
Sobre todos los seres de la tierra.      
Aquélla de las fuentes y los ríos,      
Heraldos de la vida de los campos.      
La del aire que anuncia el nacimiento    
De la aurora en el canto de los pájaros  
Y es música en la danza de las flores    
Y al polen fecundante                    
Como también al regalado aroma          
Sirve de enamorada mensajera.            
La voz que en litorales y horizontes    
Carga y descarga en sucesión alterna    
Las naves del espíritu del hombre        
Con la palpitación del universo.   

José Antonio Escalona. 




domingo, 13 de agosto de 2017

Mario Benedetti.


..."Fíjese que cuando sonríe se le forman unas
 comillas en cada extremos de la boca.
 Esa, su boca, es mi cita favorita"...

Mario Benedetti.

viernes, 11 de agosto de 2017

Estación Campana.

“La fotografía es una herramienta para tratar con cosas que todos conocen pero que
 nadie presta atención.
 Mis fotografías se proponen representar algo que ustedes no ven.”

Henri Cartier-Bresson.


Antigua toma de agua para  abastecer las locomotoras a vapor,  
y luminaria en la estación Campana.

jueves, 10 de agosto de 2017

viernes, 4 de agosto de 2017

Estación Otamendi, Campana.

Estación Ingeniero Rómulo Otamendi, en  la localidad de Campana,
Ramal Villa Ballester- Zarate, los trenes se detienen en esta estación
solo por estar próxima a la Reserva Natural de Otamendi, la estación
se encuentra intrusada, en mal estado  y sin boletería habilitada.

lunes, 31 de julio de 2017

Otamendi, Campana.


Caballo de los sueños.

Innecesario, viéndome en los espejos
con un gusto a semanas, a biógrafos, a papeles,
arranco de mi corazón al capitán del infierno,
establezco cláusulas indefinidamente tristes.

Vago de un punto a otro, absorbo ilusiones,
converso con los sastres en sus nidos:
ellos, a menudo, con voz fatal y fría
cantan y hacen huir los maleficios.

Hay un país extenso en el cielo
con las supersticiosas alfombras del arco iris
y con vegetaciones vesperales:
hacia allí me dirijo, no sin cierta fatiga,
pisando una tierra removida de sepulcros un tanto frescos,
yo sueño entre esas plantas de legumbre confusa.

Paso entre documentos disfrutados, entre orígenes,
vestido como un ser original y abatido:
amo la miel gastada del respeto,
el dulce catecismo entre cuyas hojas
duermen violetas envejecidas, desvanecidas,
y las escobas, conmovedoras de auxilios,
en su apariencia hay, sin duda, pesadumbre y certeza.
Yo destruyo la rosa que silba y la ansiedad raptora:
yo rompo extremos queridos: y aún más,
aguardo el tiempo uniforme, sin medidas:
un sabor que tengo en el alma me deprime.

Qué día ha sobrevenido! Qué espesa luz de leche,
compacta, digital, me favorece!
He oído relinchar su rojo caballo
desnudo, sin herraduras y radiante.
Atravieso con él sobre las iglesias,
galopo los cuarteles desiertos de soldados
y un ejército impuro me persigue.
Sus ojos de eucaliptos roban sombra,
su cuerpo de campana galopa y golpea.

Yo necesito un relámpago de fulgor persistente,
un deudo festival que asuma mis herencias.

Pablo Neruda.

jueves, 27 de julio de 2017

Atardecer en Vicente López.

...si te gustan mis poemas, déjalos
caminar en el atardecer, un poco detrás de ti...

Edward Estlin Cummings.

Bienvenida, Mario Benedetti.


..."Se me ocurre que vas a llegar distinta 
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan solo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabes
cómo te pienso y te enumero

después de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco"...

(Bienvenida, Mario Benedetti.)

Ferroclub Cne. Lynch.


...El calendario afloja
por las ruedas del tren
los números del año
por el filo del riel
Más vuelta dan los fierros
más nubes en el mes
más largos son los rieles
más agrio es el después
run run se fue
P´al norte
que le vamos a hacer...

(Violeta Parra).

Bomberos Voluntarios de Benavidez.


.
Sociedad de Bomberos Voluntarios de 
Benavidez, Dto N°1 Dique Lujan.

Atardecer en Maschwitz.



Dique Lujan.


...¿Qué le digo a la muerte, tantas veces llamada
a mi lado que, al cabo, se ha vuelto mi hermana?
¿Qué le digo a la gloria vacía de estar solo,
haciéndome el triste, haciéndome el lobo?

¿Qué le digo a los perros que se iban conmigo
en noches perdidas de estar sin amigos?
¿Qué le digo a la luna que creí compañera
de noches y noches sin ser verdadera?...

 ¿Qué hago ahora?, Silvio Rodríguez.

Dique Lujan.


Un  Renault 11 en Dique Lujan, 
volver a la década de los 80's por un instante.

martes, 25 de julio de 2017

Atardecer en Dique Lujan.


La jaula. 

 Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

Alejandra Pizarnik.

lunes, 24 de julio de 2017

Atardecer en Dique Lujan.


..."Y su luz llegó
al reino oscuro a las torres del ayer,
y la simiente arrebatada de su amor
sintiose renacer al contacto de su calor
y de su quehacer.

Luego al final,
a la hora en que se suponía atardecer,
sintieron que la luz quedó en su respirar
como una sangre de la atmósfera, un poder,
un pacto eterno con la claridad solar,
con ser"...

Leyenda  (Silvio Rodríguez).

sábado, 22 de julio de 2017

Invierno en Mar del Plata.


El café. 

Sentado en el café cuentas el día,
el año, no sé qué, cuentas la taza
que bebes yerto; y en tu adiós, la casa
del ojo, muerta, sin color, vacía.

Sentado en el ayer la taza fría
se mueve y mueve, y en la luz escasa
la muerte en traje de francesa pasa
royendo, a solas, la melancolía.

Sentado en el café oyes el río
correr, correr, y el aletazo frío
de no sé qué: Tal vez de ese momento.

Y en medio del café queda la taza
vacía, sola, y a través del asa
temblando el viento, nada más, el viento.

Miguel Arteche.

sábado, 15 de julio de 2017

Invierno en Mar del Plata.



El Mar.

 Necesito del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbrante
suposición de peces y navíos.
El hecho es que hasta cuando estoy dormido
de algún modo magnético circulo
en la universidad del oleaje.
No son sólo las conchas trituradas
como si algún planeta tembloroso
participara paulatina muerte,
no, del fragmento reconstruyo el día,
de una racha de sal la estalactita
y de una cucharada el dios inmenso.

Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,
incesante viento, agua y arena.

Parece poco para el hombre joven
que aquí llegó a vivir con sus incendios,
y sin embargo el pulso que subía
y bajaba a su abismo,
el frío del azul que crepitaba,
el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola
despilfarrando nieve con la espuma,
el poder quieto, allí, determinado
como un trono de piedra en lo profundo,
substituyó el recinto en que crecían
tristeza terca, amontonando olvido,
y cambió bruscamente mi existencia:
di mi adhesión al puro movimiento.

Pablo Neruda.

Invierno en Mar del Plata.

Invierno en Mar del Plata.

domingo, 2 de julio de 2017

La bicicleta.


..."La bicicleta
lanza su sombra al pavimento
–interminable cinta–
como sólo ella sabe.
La sombra crece, se estira allá, muy lejos,
y alcanza la otra orilla;
luego viene y me cuenta
o, si no,
desaparece, se pierde en un suspiro
y otra surge despacio
para cubrir la ausencia
de la sombra que somos mi bicicleta y yo"...

Sergio Cordero.

Estación Benavides.


El atardecer deja remembranzas de viejas estaciones.




sábado, 17 de junio de 2017

Mario Benedetti.


 Arco iris

Arco iris
A veces 
por supuesto 
usted sonríe 
y no importa lo linda 
o lo fea 
lo vieja 
o lo joven 
lo mucho 
o lo poco 
que usted realmente 
sea

sonríe 
cual si fuese 
una revelación 
y su sonrisa anula 
todas las anteriores 
caducan al instante 
sus rostros como máscaras 
sus ojos duros 
frágiles 
como espejos en óvalo 
su boca de morder 
su mentón de capricho 
sus pómulos fragantes 
sus párpados 
su miedo

sonríe 
y usted nace 
asume el mundo 
mira 
sin mirar 
indefensa 
desnuda 
transparente

y a lo mejor 
si la sonrisa viene 
de muy 
de muy adentro 
usted puede llorar 
sencillamente 
sin desgarrarse 
sin desesperarse 
sin convocar la muerte 
ni sentirse vacía

llorar 
sólo llorar

entonces su sonrisa 
si todavía existe 
se vuelve un arco iris.

 Mario Benedetti.