lunes, 25 de septiembre de 2017

Atardecer en Gonnet, La Plata.


El último atardecer (Un cuento fallido).

    Pensó: “El mundo está en paz”. Había un equilibrio en la primavera que apuntaba delante de sus ojos, una primavera cuyos signos trataba de descifrar con la premiosidad con la que un experto analiza un cuadro o un investigador un organismo microscópico. Marzo se abría como un fruto prometedor, igual que todos los años. Las flores del manzano apuntaban con el esplendor antiguo de su infancia y las acacias amarilleaban los montes con su olor narcótico. Las primeras moscas zumbaban con pereza de una vida ya conclusa, como entendiendo que su destino era un efímero vuelo sin futuro. En el aire, el polen jugaba desordenadamente y bajo el alero de siempre, las golondrinas de siempre habían vuelto a anidar, después de recorrer kilómetros y kilómetros en una absurda travesía que las conducía a un rincón preparado para ellas desde el principio de los tiempos. Saboreaba con calma el vino de la vendimia anterior contemplando los brotes del cerezo, la huerta que renacía a una señal que posiblemente enviaban los dioses desde algún lugar secreto, desde algún lugar sin nombre. El mundo estaba en paz. En poco tiempo, se cuajaría el peral como todos los años, como todos los años las abejas establecerían el baile monótono de sus vuelos, se dormiría la lagartija en el muro enjalbegado y, sin sorpresa, el verano vendría a establecerse con el mismo gesto del gato que ahora se ovillaba a sus pies, observando el ir y venir de la mariposa que escribía en el aire transparente jeroglíficos indescifrables. Sentado en la tumbona pensaba que a veces la vida le suministra a uno instantes milagrosos, dones inesperados pese a ser repetidos, señales de que la descomposición prevista para el futuro quedaba aún tan lejana que cualquiera podía permitirse el lujo de soñar, de establecer en un segundo la duración exacta de la eternidad. A un mundo así, pensó, descendían los dioses, los antiguos dioses de los poemas épicos y los dioses familiares que propician las cosechas, la placidez de la primavera, la paz de los corazones, el sorprendente amor del que ya habíamos desertado. El girasol inventaba el amarillo del porvenir, las flores diseñaban laboriosos procesos y se dijo que quizá en instantes como aquel, la fe en Dios era una consecuencia lógica, no una apuesta de la sinrazón. Miró en el cielo el vértigo invisible de los vencejos que parecían aviones remotos dispuestos a la travesía homérica, jóvenes Ulises que dejaban atrás Calipsos y Circes para arribar indemnes a una Itaca que no podía estar ya muy lejos. Las uvas empezaban a colorearse en las vides con la lentitud que la existencia requiere, sin urgencias, sin plazos. Pensó nuevamente en la perfección del mundo y repitió: “El mundo está en paz”.

Fue entonces cuando oyó el estruendo fragoroso de las alarmas antiaéreas.

José María Pérez Álvarez, (Chesi).

lunes, 4 de septiembre de 2017

Cortázar


Aplastamiento de las gotas.

    Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol. 

    Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.

Julio Cortázar.

sábado, 2 de septiembre de 2017

La Argentina en los años de plomo, Esma.


Uno de los tantos edificios donde funciono  la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), 
hoy convertida en espacio para la memoria.

Durante la dictadura militar de 1976-1983   funcionó como centro  clandestino  de detención, tortura y exterminio, las paredes de la ex ESMA encierran  un capitulo negro en la historia argentina.


Nada puede detenerme, 
he quedado detrás de las paredes, 
caminando siempre, 
dejando en la calle mi marca
 indestructible.
 Y mientras mi sombra pasa, 
lentamente, 
me van reconociendo 
los árboles, las veredas, 
la gente. 
Ya nada puede 
desprender mi alma 
de las cosas, 
quedó enraizada en los rostros, 
en las manos ajenas, 
en los ojos dolidos, 
simplemente 
quedó mi huella 
de dolor. 
Y alguien, espera ...

Ana Maria Ponce.



Ana María Ponce, Loli, como la conocían sus compañeros de militancia, fue secuestrada el 18 de julio de 1977 y llevada a la ESMA, donde permaneció hasta el lunes de Carnaval de 1978, cuando se la vio con vida por última vez. Durante los meses que estuvo en cautiverio escribió  una serie de poemas, en el año 2011 La Secretaria De Derechos Humanos edito el libro Ana Maria Ponce, POEMAS.

lunes, 28 de agosto de 2017

Mario Benedetti.


Dale vida a los sueños.

Dale vida a los sueños que alimentan el alma,
no los confundas nunca con realidades vanas.
Y aunque tu mente sienta necesidad, humana,
de conseguir las metas y de escalar montañas,
nunca rompas tus sueños, porque matas el alma.

Dale vida a tus sueños aunque te llamen loco,
no los dejes que mueran de hastío, poco a poco,
no les rompas las alas, que son de fantasía,
y déjalos que vuelen contigo en compañía.

Dale vida a tus sueños y, con ellos volando,
tocarás las estrellas y el viento, susurrando,
te contará secretos que para ti ha guardado
y sentirás el cuerpo con caricias, bañado,
del alma que despierta para estar a tu lado.

Dale vida a los sueños que tienes escondidos,
descubrirás que puedes vivir estos momentos
con los ojos abiertos y los miedos dormidos,
con los ojos cerrados y los sueños despiertos

 Mario Benedetti.

martes, 22 de agosto de 2017

Costa de San Isidro.


Lejos la ciudad lejos.

Lejos su absurda rueda dura girando sin sentido

Ah la ciudad sin pájaros libres ni horizontes
Y tan sólo en lo más alto de las torres un poco de ansia del cielo
La ciudad que es una hélice vacía enloquecida de movimiento
Ah la ciudad que cierra el alma con sus frías sucias manos
Y que no oye la oscura angustia de los hombres.

Aquí sólo el campo la soledad desmesurada de los campos
La soledad extraña del campo que invade el espíritu de cosas lejanas
Y el silencio llega como un pájaro huraño al anochecer a pasar la noche en el monte del alma.

Porque aquí el recuerdo se va hacia todos los vientos en cada alborada
Y vuelve como los pájaros todos los atardeceres con un canto lejano cerrado en el pico
Y el corazón a cada latido amanece una esperanza nueva que tiene algo del cielo.

De: El pájaro que vino de la noche.

Juan Chunha.  

sábado, 19 de agosto de 2017

Mario Benedetti.


No te rindas.

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.

no te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros,
y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
porque lo has querido y porque te quiero
porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos
desplegar las alas
e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños
porque cada día es un comienzo nuevo,
porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás sola, porque yo te quiero.

Mario Benedetti.

lunes, 14 de agosto de 2017

Arroyo Claro, Tigre.



El silencio del agua.

El silencio del agua,                    
Meditador silencio                      
Del agua sensitiva del remanso          
Le está diciendo al corazón que escuche: 
No palabras, engaño del oído,            
Conversación inútil entre sordos        
Como vuelo de pájaros sin rumbo.        
No rumores del aire inoficioso          
Semejante a los labios                  
De una estéril mujer frente al espejo.  
Ni estruendos de torrente sin destino    
Que apenas deja espumas                  
En la aridez sedienta de los cauces.    
Ni menos el clamor innumerable          
Del mar que sólo baña                    
Tercamente desiertos farallones.        
Dentro de sí su propia voz escuche      
Mi corazón: la del amor que tiende      
Su red comunicante de armonía            
Sobre todos los seres de la tierra.      
Aquélla de las fuentes y los ríos,      
Heraldos de la vida de los campos.      
La del aire que anuncia el nacimiento    
De la aurora en el canto de los pájaros  
Y es música en la danza de las flores    
Y al polen fecundante                    
Como también al regalado aroma          
Sirve de enamorada mensajera.            
La voz que en litorales y horizontes    
Carga y descarga en sucesión alterna    
Las naves del espíritu del hombre        
Con la palpitación del universo.   

José Antonio Escalona. 




domingo, 13 de agosto de 2017

Mario Benedetti.


..."Fíjese que cuando sonríe se le forman unas
 comillas en cada extremos de la boca.
 Esa, su boca, es mi cita favorita"...

Mario Benedetti.

viernes, 11 de agosto de 2017

Estación Campana.

“La fotografía es una herramienta para tratar con cosas que todos conocen pero que
 nadie presta atención.
 Mis fotografías se proponen representar algo que ustedes no ven.”

Henri Cartier-Bresson.


Antigua toma de agua para  abastecer las locomotoras a vapor,  
y luminaria en la estación Campana.

jueves, 10 de agosto de 2017

viernes, 4 de agosto de 2017

Estación Otamendi, Campana.

Estación Ingeniero Rómulo Otamendi, en  la localidad de Campana,
Ramal Villa Ballester- Zarate, los trenes se detienen en esta estación
solo por estar próxima a la Reserva Natural de Otamendi, la estación
se encuentra intrusada, en mal estado  y sin boletería habilitada.

lunes, 31 de julio de 2017

Otamendi, Campana.


Caballo de los sueños.

Innecesario, viéndome en los espejos
con un gusto a semanas, a biógrafos, a papeles,
arranco de mi corazón al capitán del infierno,
establezco cláusulas indefinidamente tristes.

Vago de un punto a otro, absorbo ilusiones,
converso con los sastres en sus nidos:
ellos, a menudo, con voz fatal y fría
cantan y hacen huir los maleficios.

Hay un país extenso en el cielo
con las supersticiosas alfombras del arco iris
y con vegetaciones vesperales:
hacia allí me dirijo, no sin cierta fatiga,
pisando una tierra removida de sepulcros un tanto frescos,
yo sueño entre esas plantas de legumbre confusa.

Paso entre documentos disfrutados, entre orígenes,
vestido como un ser original y abatido:
amo la miel gastada del respeto,
el dulce catecismo entre cuyas hojas
duermen violetas envejecidas, desvanecidas,
y las escobas, conmovedoras de auxilios,
en su apariencia hay, sin duda, pesadumbre y certeza.
Yo destruyo la rosa que silba y la ansiedad raptora:
yo rompo extremos queridos: y aún más,
aguardo el tiempo uniforme, sin medidas:
un sabor que tengo en el alma me deprime.

Qué día ha sobrevenido! Qué espesa luz de leche,
compacta, digital, me favorece!
He oído relinchar su rojo caballo
desnudo, sin herraduras y radiante.
Atravieso con él sobre las iglesias,
galopo los cuarteles desiertos de soldados
y un ejército impuro me persigue.
Sus ojos de eucaliptos roban sombra,
su cuerpo de campana galopa y golpea.

Yo necesito un relámpago de fulgor persistente,
un deudo festival que asuma mis herencias.

Pablo Neruda.

jueves, 27 de julio de 2017

Atardecer en Vicente López.

...si te gustan mis poemas, déjalos
caminar en el atardecer, un poco detrás de ti...

Edward Estlin Cummings.

Bienvenida, Mario Benedetti.


..."Se me ocurre que vas a llegar distinta 
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan solo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabes
cómo te pienso y te enumero

después de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco"...

(Bienvenida, Mario Benedetti.)

Ferroclub Cne. Lynch.


...El calendario afloja
por las ruedas del tren
los números del año
por el filo del riel
Más vuelta dan los fierros
más nubes en el mes
más largos son los rieles
más agrio es el después
run run se fue
P´al norte
que le vamos a hacer...

(Violeta Parra).

Bomberos Voluntarios de Benavidez.


.
Sociedad de Bomberos Voluntarios de 
Benavidez, Dto N°1 Dique Lujan.

Atardecer en Maschwitz.



Dique Lujan.


...¿Qué le digo a la muerte, tantas veces llamada
a mi lado que, al cabo, se ha vuelto mi hermana?
¿Qué le digo a la gloria vacía de estar solo,
haciéndome el triste, haciéndome el lobo?

¿Qué le digo a los perros que se iban conmigo
en noches perdidas de estar sin amigos?
¿Qué le digo a la luna que creí compañera
de noches y noches sin ser verdadera?...

 ¿Qué hago ahora?, Silvio Rodríguez.

Dique Lujan.


Un  Renault 11 en Dique Lujan, 
volver a la década de los 80's por un instante.

martes, 25 de julio de 2017

Atardecer en Dique Lujan.


La jaula. 

 Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

Alejandra Pizarnik.

lunes, 24 de julio de 2017

Atardecer en Dique Lujan.


..."Y su luz llegó
al reino oscuro a las torres del ayer,
y la simiente arrebatada de su amor
sintiose renacer al contacto de su calor
y de su quehacer.

Luego al final,
a la hora en que se suponía atardecer,
sintieron que la luz quedó en su respirar
como una sangre de la atmósfera, un poder,
un pacto eterno con la claridad solar,
con ser"...

Leyenda  (Silvio Rodríguez).

sábado, 22 de julio de 2017

Invierno en Mar del Plata.


El café. 

Sentado en el café cuentas el día,
el año, no sé qué, cuentas la taza
que bebes yerto; y en tu adiós, la casa
del ojo, muerta, sin color, vacía.

Sentado en el ayer la taza fría
se mueve y mueve, y en la luz escasa
la muerte en traje de francesa pasa
royendo, a solas, la melancolía.

Sentado en el café oyes el río
correr, correr, y el aletazo frío
de no sé qué: Tal vez de ese momento.

Y en medio del café queda la taza
vacía, sola, y a través del asa
temblando el viento, nada más, el viento.

Miguel Arteche.

sábado, 15 de julio de 2017

Invierno en Mar del Plata.



El Mar.

 Necesito del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbrante
suposición de peces y navíos.
El hecho es que hasta cuando estoy dormido
de algún modo magnético circulo
en la universidad del oleaje.
No son sólo las conchas trituradas
como si algún planeta tembloroso
participara paulatina muerte,
no, del fragmento reconstruyo el día,
de una racha de sal la estalactita
y de una cucharada el dios inmenso.

Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,
incesante viento, agua y arena.

Parece poco para el hombre joven
que aquí llegó a vivir con sus incendios,
y sin embargo el pulso que subía
y bajaba a su abismo,
el frío del azul que crepitaba,
el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola
despilfarrando nieve con la espuma,
el poder quieto, allí, determinado
como un trono de piedra en lo profundo,
substituyó el recinto en que crecían
tristeza terca, amontonando olvido,
y cambió bruscamente mi existencia:
di mi adhesión al puro movimiento.

Pablo Neruda.

Invierno en Mar del Plata.

Invierno en Mar del Plata.

domingo, 2 de julio de 2017

La bicicleta.


..."La bicicleta
lanza su sombra al pavimento
–interminable cinta–
como sólo ella sabe.
La sombra crece, se estira allá, muy lejos,
y alcanza la otra orilla;
luego viene y me cuenta
o, si no,
desaparece, se pierde en un suspiro
y otra surge despacio
para cubrir la ausencia
de la sombra que somos mi bicicleta y yo"...

Sergio Cordero.

Estación Benavides.


El atardecer deja remembranzas de viejas estaciones.




sábado, 17 de junio de 2017

Mario Benedetti.


 Arco iris

Arco iris
A veces 
por supuesto 
usted sonríe 
y no importa lo linda 
o lo fea 
lo vieja 
o lo joven 
lo mucho 
o lo poco 
que usted realmente 
sea

sonríe 
cual si fuese 
una revelación 
y su sonrisa anula 
todas las anteriores 
caducan al instante 
sus rostros como máscaras 
sus ojos duros 
frágiles 
como espejos en óvalo 
su boca de morder 
su mentón de capricho 
sus pómulos fragantes 
sus párpados 
su miedo

sonríe 
y usted nace 
asume el mundo 
mira 
sin mirar 
indefensa 
desnuda 
transparente

y a lo mejor 
si la sonrisa viene 
de muy 
de muy adentro 
usted puede llorar 
sencillamente 
sin desgarrarse 
sin desesperarse 
sin convocar la muerte 
ni sentirse vacía

llorar 
sólo llorar

entonces su sonrisa 
si todavía existe 
se vuelve un arco iris.

 Mario Benedetti.

Puerto Madero.


YACHT Club Puerto Madero.

La Plata.


Tren detenido, moribundo de pasajero,
 algún día volverán a pulir los rieles tu acero?,
 Cansados despertaran, amaneceres,
 campos de trigo, estaciones, 
pueblos solitarios llenos de ilusiones.

La PLata.


NO hay pura luz.

NO hay pura luz
ni sombra en los recuerdos:
éstos se hicieron cárdena ceniza
o pavimento sucio
de calle atravesada por los pies de las gentes
que sin cesar salía y entraba en el mercado.

Y hay otros: los recuerdos buscando aún qué morder
como dientes de fiera no saciada.
Buscan, roen el hueso último devoran
este largo silencio de lo que quedó atrás.

Y todo quedó atrás, noche y aurora,
el día suspendido como un puente entre sombras,
las ciudades, los puertos del amor y el rencor,
como si al almacén la guerra hubiera entrado
llevándose una a una todas las mercancías
hasta que a los vacíos anaqueles
llegue el viento a través de las puertas deshechas
y haga bailar los ojos del olvido.

Por eso a fuego lento surge la luz del día,
el amor, el aroma de una niebla lejana
y calle a calle vuelve la ciudad sin banderas
a palpitar tal vez y a vivir en el humo.

Horas de ayer cruzadas por el hilo
de una vida como por una aguja sangrienta
entre las decisiones sin cesar derribadas,
el infinito golpe del mar y de la duda
y la palpitación del cielo y sus jazmines.

Quién soy Aquél? Aquel que no sabía
sonreír, y de puro enlutado moría?
Aquel que el cascabel y el clavel de la fiesta
sostuvo derrocando la cátedra del frío?

Es tarde, tarde. Y sigo. Sigo con un ejemplo
tras otro, sin saber cuál es la moraleja,
porque de tantas vidas que tuve estoy ausente
y soy, a la vez soy aquel hombre que fui.

Tal vez es éste el fin, la verdad misteriosa.

La vida, la continua sucesión de un vacío
que de día y de sombra llenaban esta copa
y el fulgor fue enterrado como un antiguo príncipe
en su propia mortaja de mineral enfermo,
hasta que tan tardíos ya somos, que no somos:
ser y no ser resultan ser la vida.

De lo que fui no tengo sino estas marcas crueles,
porque aquellos dolores confirman mi existencia.

 Pablo Neruda.

miércoles, 14 de junio de 2017

Café


hacia mas frío adentro que afuera
la taza humeante de café resignaba el ultimo calor
el alma estaba escarchada
la vida giraba sola
el corazón ya no soñaba mas.

jueves, 8 de junio de 2017

Otoño.


El otoño es una segunda primavera, cuando cada hoja es una flor...

Albert Camus.

Otoño.


Ventana al otoño en San Isidro.

Otoño.


Siempre es otoño

Transido rojo esparcen sus pétalos
sobre esta inquietante espera
falsedad de una calma recurrente
resuena en mis pupilas.
Soles transmutados en pálidos espacios
calcinan las ramas de un olvido añejo,
regresando el suplicio de recuerdos ancestrales
la inconformidad, de una llovizna intermitente
toca sin reverdecer mis viejas alfombras
los árboles buscan su rostro
en la celosía de mi ventana
descubriendo en su reflejo, el chasquido
de almas desnudas terriblemente desnudas
en mis venas corren
hieleras de hojas, cadáveres sin sepulcro
enfilándose hacia un lánguido otoño


Ruth Ana López Calderón.

domingo, 7 de mayo de 2017

Alejandra Pizarnik.




El deseo de la palabra.


..."Risas en el interior de las paredes. No vayas a creer que están vivos. No vayas a creer que no están vivos. En cualquier momento la fisura en la pared y el súbito desbandarse de las niñas que fui.

Caen niñas de papel de variados colores. ¿Hablan los colores? ¿Hablan las imágenes de papel? Solamente hablan las doradas y de ésas no hay ninguna por aquí.

Voy entre muros que se acercan, que se juntan. Toda la noche hasta la aurora salmodiaba: Si no vino es porque no vino. Pregunto. ¿A quién? Dice que pregunta, quiere saber a quién pregunta. Tú ya no hablas con nadie. Extranjera a muerte está muriéndose. Otro es el lenguaje de los agonizantes.

He malgastado el don de transfigurar a los prohibidos (los siento respirar adentro de las paredes). Imposible narrar mi día, mi vía. Pero contempla absolutamente sola la desnudez de estos muros. Ninguna flor crece ni crecerá del milagro. A pan y agua toda la vida"...

Alejandra Pizarnik.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Café Cortázar.

Por encima de una tipografía de máquina de escribir
 (la misma que dibujara tantas historias memorables en su
 Olivetti Lettera 22),
 la mirada de Julio Cortázar espía con alegre curiosidad
Café y espacio literario para los amantes de la literatura de
 Cortázar
 En Almagro. Esquina cronopia , Cabrera 3797
Buenos Aires.

Café Cortázar.


Desde la ventana... 

 ...de su cuarto en el segundo piso Oliveira veía el patio con la fuente, el chorrito de agua, la rayuela del 8, los tres árboles que daban sombra al cantero de malvones y césped, y la altísima tapia que le ocultaba las casas de la calle. El 8 jugaba casi toda la tarde a la rayuela, era imbatible, el 4 y la 19 hubieran querido arrebatarle el Cielo pero era inútil, el pie del 8 era un arma de precisión, un tiro por cuadro, el tejo se situaba siempre en la posición más favorable, era extraordinario. Por la noche la rayuela tenía como una débil fosforescencia y a Oliveira le gustaba mirarla desde la ventana. En su cama, cediendo a los efectos de un centímetro cúbico de hipnosal, el 8 se estaría durmiendo como las cigüeñas, parado mentalmente en una sola pierna, impulsando el tejo con golpes secos e infalibles, a la conquista de un cielo que parecía desencantarlo apenas ganado. «Sos de un romanticismo inaguantable», se pensaba Oliveira, cebando mate." 

Rayuela, Julio Cortázar.

Café Cortázar.


..." Se puede matar todo menos la nostalgia,
 la llevamos en el color de los ojos, en cada amor,
 en todo lo que profundamente atormenta y
 desata y engaña"...

Rayuela,  Julio  Cortázar.

martes, 2 de mayo de 2017

Retratos en blanco y negro.


..."Una mujer con sombrero, 
como un cuadro del viejo Chagall, 
corrompiéndose al centro del miedo 
y yo, que no soy bueno, me puse a llorar. 
Pero entonces lloraba por mí, 
y ahora lloro por verla morir"...

Oleo de una mujer con sombrero, Silvio Rodríguez.

miércoles, 26 de abril de 2017

La ventana abierta.


  La ventana abierta.

Dejo mi ventana abierta,
Para que entre del pájaro el trino,
Y del viento sus brazos,
Con el sol también vespertino...

Y de la noche las estrellas
la luna blanca y su reflejo
Me vistan de azul el sueño...

Y en el invierno me cante la lluvia,
Y en el otoño me hablen las hojas,
Y de la primavera el olor a rosa,
Y de el verano su risa contenta...

Dejo mi ventana abierta,
Para quien quiera entrar por ella,
Es por eso que son tan perfumados mis sueños,
Cuanta vida entra !

Dejo mi ventana abierta,
Y cerrada la fría puerta,
Para que se vista de jardín mi mundo,
Y si yo quiero volar por ella...

Dejo mi ventana abierta
Como quien abre su oído a la palabra,
Como quien abre su mente al sueño,
Como quien ama de verdad al mundo,
Como quien mira de verdad el cielo...

(Anónimo).